La importancia del lenguaje en la Red

La herramienta olvidada en la curación de contenidos

 

Podríamos decir que de los creadores de community manager y social media manager, llega la nueva superproducción content curator. Suena muy bien, pero ¿qué es? Es el profesional que encuentra, agrupa, organiza y comparte la información relevante en Internet. Una figura muy importante en estos momentos en los que en las redes sociales existe tal sobrecarga informativa que se ha instalado como si de un virus se tratase, de hecho, ya es habitual escuchar/leer el término “infoxicación” (unión de información + intoxicación).

 

El content curator no se encarga únicamente de desintoxicar Internet de información poco relevante y de compartir las noticias seleccionadas, también añade valor agregando comentarios y nuevas informaciones convirtiendo al mismo tiempo a su compañía (o a sí mismo) en fuente de información para otros usuarios. En definitiva, se puede decir que el curador de contenidos viene a cubrir la necesidad de especialización dentro del marketing de contenidos para revalorizar los mismos.

 

Bien, una vez definida la figura del content curator, entramos de lleno en la reflexión que nos ocupa, que no es otra que desvelar cuál es la herramienta olvidada en el proceso de curación de contenidos. ¿Feedly? ¿Paper.li? ¿Scoop.it? No, otra mucho más cotidiana y que no se incluye en los artículos que abarcan desde la selección de fuentes hasta las mejores herramientas de filtrado de contenido, lectura y difusión. Una herramienta que debería tener más fuerza que la influencia social de la fuente seleccionada. Me refiero al diccionario.

 

¿Diccionario como herramienta de curación de contenidos?

 

Sí, el diccionario. En muchas ocasiones el número de seguidores o el Klout (o herramienta similar) es tan llamativo, que parece que hay que perdonar más de una h olvidada, varias tildes despistadas y alguna que otra b con alma de v. Si dejamos pasar estos “detalles”, llegamos al filtrado, lectura reposada y difusión. Aquí está el problema. Si el curador de contenidos es el profesional que pone freno a la información poco relevante, ¿por qué difunde material enfermo de faltas de ortografía? De este modo, fijándonos únicamente en la influencia y renombre de la fuente, el pastel de los contenidos en la Red se reparte entre los mismos. Así que, antes de buscar herramientas de curación, presta atención a la selección de fuentes, puesto que será lo que te marque el camino de la buena curación de contenidos. ¿Qué opinas?

 

Por cierto, antes de difundir este artículo (si es que quieres hacerlo) revisa la ortografía. Yo ya lo he hecho, pero ya sabes, cuatro ojos ven más que dos.

 

¡Hasta pronto!

 

Imagen: http://www.morguefile.com/archive

 

 

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